Entrevistas

Juan Serrano @jotadepaso ganó +30.000 seguidores con videos simples en Instagram

Juan Cruz Serrano hablando a cámara, con una guitarra detrás, y la frase Puedes estar a un video de que tu vida cambie
De
Sur de Córdoba, Argentina
Vive en
México, por ahora
Instagram
@jotadepaso
YouTube
@jotadepaso1

Juan Cruz Serrano tiene 28 años, es del sur de Córdoba, Argentina, y lo conocen como J. Hace unos diez años viaja con la música: tocó en la calle y en barcitos de Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Brasil, siempre con una guitarra en la espalda.

Hace unos cinco meses llegó a México. Grabó un video simple en una plaza, con el celular y un trípode, y su Instagram explotó: en 22 días subiendo videos simples, pasó de 2.600 a 36.000 seguidores. Conversamos con él sobre el camino, sobre lo que aprendió de los videos que funcionaron y sobre lo que viene. Puedes ver la entrevista completa en video, grabada en español, justo debajo.

¿Cómo empezaste con la música?

Empecé cuando tenía unos 15, 16 años, con un pequeño teclado que me regalaron. Eso fue lo primero que aprendí: algunas cumbias, algunos covers. Luego, como a los 18, me regalaron mi primera guitarra, y fue amor a primera vista. El camino ha sido muy largo en estos últimos 10 años. A veces uno se desencuentra con lo que le apasiona, y tuve bajas: había períodos en que dejaba la música, pero siempre con una guitarra en la espalda.

Saliste a viajar por Uruguay. ¿Cómo fue?

Salí un 14 de diciembre. El 24 de diciembre me habían robado la mochila, el pasaporte, unos 3.000 dólares que tenía de ahorro, y me rompieron la guitarra. Magias de la vida, todos juntos. A veces la gente muy cercana a uno no siempre te apoya cuando empiezas un sueño que va muy fuera de lo normal. Siempre estaba esto de: «Te vas a volver en dos semanas, te van a robar todo». Pasó. En dos semanas me robaron todo. Entonces me armé de coraje y dije: es ahora mi momento. Conseguí a una persona que arreglaba tambores y me arregló la guitarra. Desde entonces empecé a tocar en un barcito, en un pequeño lugar, en Uruguay.

¿Y después, cómo siguió el camino?

Volví a Argentina y empecé a viajar de nuevo. Fui hacia el norte, hasta Bolivia, después Perú, el sur de Ecuador, otra vez Perú, y por el Amazonas hasta Colombia. Siempre con la música, junto con el arte. Hubo una época en que hacía malabares, y un tiempo en que hacía artesanías, trabajando con alambre. De una forma un poco más hippie, como dirán algunos. O maluco, maluco de BR.

Cuando volví a Argentina decidí invertir en mi primer micrófono y mi primer parlante. Los compré en Posadas, Misiones, y empecé a tocar en barcitos, con contrataciones. Es difícil meterse en el medio cuando uno está de viaje, porque no es lo mismo estar establecido en un lugar que estar en movimiento y conseguir trabajo como músico.

¿Qué cambió Brasil?

En Brasil siento que crecí muchísimo musicalmente. Brasil me explotó la cabeza. El nivel de músicos que hay es otro planeta: instrumentistas, cantantes, las armonías complejas que manejan. Me dio mis primeros escenarios con bandas y otras experiencias en la música, con otras personas, como conectando. Ahora, como pasó todo esto de la viralización, la mayoría de mi público es hispanohablante, pero quiero hacer música en portugués también, compartir la pasión con ambos.

¿Por qué empezaste a publicar videos?

Siempre estuve en mi búsqueda de poder continuar creciendo en este camino artístico. Me vine a México hace unos 5 meses. Había estado un tiempo parado con la música y me vine para reconectarme con ella. Al cabo de algunos meses conocí a un gran amigo de Yucatán que trabaja con artistas y discográficas. Me conoció tocando en la calle y le gustó mucho lo que hacía. Me decía: «Brother, lo que tú haces es muy bueno, deberías hacer videos. Puedes estar a un video de que tu vida cambie».

Me compré un trípode para el celular y dije: voy a grabar mi primera canción, sin mucha expectativa. Me fui a la plaza, grabé la canción de forma muy simple, y explotó, viralizó. No lo podía creer. El Instagram se había trabado. Analicé un poco qué fue lo que hice, sin tanta conciencia igual, y repetí la fórmula a los días siguientes, y viralizó más que la anterior. Fueron 22 días subiendo videos todos los días. Pasé de 2.600 seguidores a 36.000, en menos de nada.

Puedes estar a un video de que tu vida cambie.

¿Haces los videos solo? ¿Qué aprendiste de lo que funciona?

Solo, con el teléfono y el trípode. Parte del análisis que hice es que los videos más producidos, esos con los que uno intenta que la gente vea calidad, imagen, son los que menos funcionaron. A la gente lo que más le gustó es la simpleza, sentirse cercana, tenerte enfrente y escucharte cantar una canción, no algo muy producido. Creo que esa autenticidad y ese toque orgánico le dio el empujón a los videos.

Es muy importante mantener la esencia de uno. A veces ves una fórmula, pero cuando la intentas aplicar no te sientes cómodo, sientes que estás actuando. La idea es que uno sea auténtico, que salga natural.

¿Cómo manejaste la reacción de la gente?

La presión social también. Cuando los videos viralizaron, había gente haciéndome burlas: «Influencer», «el famoso ahora». Cosas muy sin sentido, y de gente cercana. Pero uno entiende que hay muchas personas que tienen muchos deseos reprimidos, y ver a alguien haciendo las cosas realidad de alguna forma los incomoda. Hoy hay miles de personas comentando videos y mandándome mensajes, mostrándome todo su apoyo. Nuestra música puede no gustarle a todo el mundo, pero hay gente que le gusta, y es a esa gente a la que queremos mandarle nuestra música.

Hiciste un show en streaming con entradas. ¿Cómo fue?

Fue muy chévere, fue muy loco. Se viralizaron los videos, tenía unos 12.000 seguidores y dije: voy a hacer un show en streaming para 20 personas, con una entrada barata. Cobré 6 dólares. La publicidad: lo compartí en un reel, no pagué nada de publicidad. Fue muy gracioso porque, antes de subirlo, yo pensaba que en una hora iba a vender todas las entradas. Luego empezó el miedo de que tal vez no vendiera todas. Pero las primeras 24 horas las vendí, las 20. Fue un éxito.

Era mi primer show en streaming y estaba un poco nervioso, un poco raro cantar solamente a través de una pantalla. La energía de la presencia de las personas es muy necesaria, pero si uno la busca y hay respuesta del otro lado, se consigue también a través de una cámara.

¿Y YouTube, y tu música propia?

Tengo YouTube también, es jotadepaso1. Por ahora vamos un poco lento con la producción de videos, pero queremos meterle más energía. Uno quiere que todo salga perfecto: un buen audio, una buena cámara, un buen set. Creo, y me lo digo a mí mismo, que uno debe animarse a hacer cosas un poco más crudas, un poco más orgánicas, con los recursos que uno tiene a mano. Siempre se puede hacer de la forma más profesional, pero cuando se hace con el corazón, llega de la misma forma.

Tengo mi música autoral y la toco. Ahora estoy en un proceso de composición, queriendo invertir en esta nueva industria, que en Argentina es un poco la cumbia. Publiqué una canción y no tuvo tanta repercusión, pero ahí vamos: prueba y error.

¿Algún consejo para otros músicos?

«Consejo» es una palabra muy fuerte. No sé si estoy en posición de dar consejos, pero siempre digo, y creo que no solo en la música, sino en cualquier aspecto de la vida: hay que tirarse al vacío, animarse a saltar a lo desconocido, a salir de la zona de confort, a intentar cosas nuevas. Y sobre todo, tener bien claro adónde uno quiere ir, qué camino quiere recorrer. Cuando uno realmente quiere y busca las cosas, el camino se alinea, un poco inexplicable, pero funciona.

Que caminemos detrás de lo que queremos, que intentemos hacer la diferencia a nuestra manera, y que todo con amor sale bien. No hay mal que no salga bien.


Sigue a Juan Cruz Serrano: @jotadepaso en Instagram y @jotadepaso1 en YouTube.

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