Théo Mizú y Matheus Pasquali sobre recorrer el mundo con música brasileña

Théo Mizú es de São Paulo y Matheus Pasquali es de Rio Grande do Sul. Cuando conversamos, los dos vivían en un pequeño pueblo del norte de Tailandia, parte de la comunidad artística local, tocando y colaborando. Théo ya había hecho cuatro giras por Europa, y Matheus toca con él en el proyecto Théo Mizú & Banda.
Hablamos de los desafíos y las oportunidades de vivir de la música mientras se viaja, de cómo planear una gira y de cómo el buen material audiovisual abre puertas. Puedes ver la entrevista completa aquí. Está en portugués, y las respuestas de abajo son nuestra traducción.
¿Cómo terminaron los dos ahí?
Théo: Como brasileños, tenemos una ventaja en las situaciones sociales: la gente nos recibe muy bien, y nosotros también recibimos bien a los extranjeros. Hay curiosidad por nuestra energía, nuestra música, nuestra cultura. Empecé a tocar para extranjeros muy joven, a los 19, y la música brasileña fue una puerta a muchos espacios y a muchos músicos, que me mostraron referencias. Eran músicos 10, 15, 20 años mayores que yo, y viví y toqué con ellos todos los días. Eso me dio la base de lo que es hoy mi música.
Matheus: Soy de Rio Grande do Sul, y todo mi camino profesional empezó allá. Conocí a Té en febrero, después del Carnaval, en São Paulo, a través de Fábio, que lleva una vida parecida a la que Té ha llevado en los últimos años. Había grabado una canción mía en 2022. Empezamos a ensayar cada semana, y Té dijo: voy a Inglaterra en agosto, ¿vienes? Yo daba muchas clases, así que pausé todo y fui. Me gustó estar afuera. Tocar para extranjeros fue genial, porque la gente se quedaba quieta, atenta exactamente a lo que hacías. Gabriel y Té fueron directo a Tailandia, y yo volví a Brasil a terminar mi maestría. Pasé unas dos semanas pensándolo. Puse un punto final, y aquí estamos.
¿Cómo se organiza una gira internacional?
Théo: Es la parte más laboriosa, porque lleva investigación y contacto. Inventemos un país: Mordor. Vamos de gira por Mordor. Primero, entender si Mordor tiene la onda de nuestra música. Luego encontrar locales que puedan recibir nuestro tipo de sonido y la configuración de nuestro show, y encontrar formas de llegar a esa gente, por correo, por teléfono, por contactos. Después empieza un tercer trabajo, organización y administración: armar el mejor itinerario posible con las fechas que tienes, dejando espacio para lo inesperado. Es una estrategia, casi un juego. Luego viene la parte práctica, pasajes y alojamiento, y durante la gira, asegurarte de que todo lo acordado realmente ocurra. Es básicamente trabajo de agencia.
He hecho cuatro giras por Europa, siempre con bandas distintas pero el mismo proyecto. Antes de ir con Matheus y Gabriel, escribí un proyecto explicando cómo trabajo, cómo consigo estas giras y cómo veo el valor de ese trabajo, y se lo presenté. Somos un equipo, y estoy abierto a lo que piensen.
Los festivales cierran su programación entre seis y nueve meses antes. En esa ventana tienes que dedicar unas seis horas al día a buscar gente, mandar correos y hacer seguimiento. Hoy, en Inglaterra, ya tengo una lista de contactos que sé que nos contratan: una vez fue a último minuto, mandé unos correos y conseguimos 16 shows. Pero antes de llegar a ese punto, mandaba mil correos para recibir diez respuestas, si acaso. Son unas 300 horas al mes que no se pagan hasta que la gira ocurre. Por eso, entre nosotros, un porcentaje de los cachets va para quien hace esta organización.
¿Qué papel juega el buen material?
Théo: Empecé a los 19 y, para mí, esta fue mi primera opción de carrera. Nunca estuve feliz con cinco shows pequeños de bar por semana para pagar el alquiler. Siempre pensé: dentro de un año, cinco años, diez. Hace diez años tocaba la guitarra solo. Quería que el proyecto, en diez años, fuera una banda que pudiera viajar por el mundo junta en giras y festivales. Eso es lo que estamos haciendo ahora.
En 2018, el primer año del proyecto como banda, tocamos en un concurso de música callejera en São Paulo y ganamos, unos 5.000 reales. Pusimos ese dinero directo en grabar el video mejor producido que tenemos en YouTube. Contratamos una sección de metales e hicimos que sonara como había imaginado la banda. Con ese video, seis personas tocando, un arreglo hermoso e imagen de calidad, vendí cinco giras. La importancia del buen material no tiene precio.
Un sitio web también. En Brasil decimos: tengo Instagram, tengo tantos mil seguidores. Pero Instagram es de nicho. Si quieres salir de Brasil, necesitas usar otros canales.
Matheus: Lo que dice Té debería enseñarse en las universidades. Suena obvio, pero no lo es. La mayoría de los músicos no tiene esta visión, y a mí me tomó más de lo necesario entenderla.
¿Cuáles son los caminos para vivir de la música?
Matheus: Pasé toda mi vida en la academia. Mi familia decía: ¿quieres hacer música? Entonces estudia, haz una licenciatura, un posgrado. Es un camino. Pero la música es un campo enorme. Puedes enseñar en una universidad, puedes hacer lo que Té ha hecho por diez años, salir al mundo e intentar vender, puedes tocar en bares cinco noches a la semana para pagar el alquiler, escribir bandas sonoras, producir música de librería, trabajar con mezcla. Cuanto antes entiendas lo tuyo, mejor, porque vas a necesitar tiempo.
¿Qué hace falta para irse?
Matheus: Primero, necesitas coraje. Ser músico y decir: de verdad me voy, voy a apostar por esto, no le voy a dar tanta atención a la estabilidad que podría tener. Segundo, una cabeza clara. Vas a necesitar resiliencia, a veces fuerza, porque los momentos difíciles van a llegar y vas a estar solo. Por otro lado, es lo más divertido del mundo: tocar con tanta gente distinta, vivir tanto. Ten presente lo bueno y lo malo. Y si puedes, hazlo joven, porque después empiezas a replantear toda tu vida.
Théo: Nací en São Paulo y nunca logré que mi sonido pasara en mi propia ciudad. Toco un show allá, vienen diez personas como mucho. Mientras tanto vamos a Inglaterra, tocamos en un lugar donde nadie nos conoce y llenamos: 150 entradas. Si quieres que pase, tienes que tomártelo en serio, como cualquier carrera. Si no, te quedas atrapado en un ciclo hasta los 50, 60, haciendo lo mismo. Cuando sales de tu zona de confort, ves que son posibles cosas que nunca tendrías la oportunidad de vivir quedándote donde estás.
Primero, necesitas coraje.
La entrevista original es en portugués.


